17 Jardines mediterráneos con pérgolas de madera y cerámica artesanal

Jardines mediterráneos con pérgolas de madera, flores y cerámica artesanal, creando patios acogedores.

¡Hola! Qué bien que te has decidido a darle ese toque especial a tu jardín. Olvídate de las grandes obras y los presupuestos imposibles, porque te traigo la esencia del Mediterráneo para que la puedas plantar, construir y disfrutar tú misma.

Vamos a soñar con el sol de la Toscana, la brisa de las islas griegas y el aroma a lavanda de la Provenza. Todo eso cabe en tu terraza, patio o balcón con dos ingredientes mágicos: una pérgola de madera y la calidez de la cerámica artesanal.

Prepárate para ensuciarte las manos y el corazón de alegría, porque te voy a contar los trucos para crear rincones que no solo son bonitos, sino que cuentan tu historia. ¡Vamos a crear tu propio paraíso mediterráneo!

1. El Festín Bajo la Buganvilla: Tu Comedor al Aire Libre

Patio mediterráneo con pérgola de madera rústica cubierta de buganvillas y una gran mesa de comedor.
Donde cada cena se siente como una escapada a la Toscana.

¡Aquí está la esencia del Mediterráneo en un solo bocado visual!

Para recrear este sueño, elige una pérgola de madera sin tratar; la sabina o el pino son perfectos y envejecen con una pátina plateada preciosa.

La estrella es la buganvilla. Guíala con alambres finos a lo largo de las vigas cuando es joven. En dos temporadas, tendrás una cascada de color fucsia que dejará a todos boquiabiertos.

Busca macetones de terracota gigantes en viveros locales o mercadillos. Si son nuevos, puedes darles un toque envejecido mezclando yogur natural con agua y aplicándolo con una brocha. El sol y la humedad harán el resto, creando ese musgo verdoso tan auténtico.

Elige olivos o limoneros para tus macetas, son resistentes y su verde plateado contrasta de maravilla con la terracota y el color vibrante de las flores. Este es el corazón de los jardines mediterráneos con buganvillas y muebles de mimbre.

2. Un Rincón de Santorini en Tu Propia Terraza

Terraza con pérgola blanca, suelo de baldosas azules y blancas, y vistas al mar azul.
Siéntate aquí y casi podrás oír las olas.

El secreto de este look tan fresco y luminoso es una paleta de colores radicalmente simple: blanco puro y azul mar.

Pinta la pérgola y las paredes con una pintura blanca para exteriores que refleje la luz del sol. El efecto es instantáneo: tu espacio parecerá más grande y brillante.

El suelo es el protagonista absoluto. ¿No quieres hacer obra? ¡No hay problema! Usa plantillas con diseños de azulejos hidráulicos y pintura especial para suelos de exterior sobre tu pavimento actual. Es un proyecto de fin de semana con un resultado espectacular.

Añade un banco de obra y cúbrelo con cojines blancos de tela resistente al sol y al agua. Un toque de rojo vibrante en una maceta de geranios es el acento perfecto para romper la bicromía. Así logras esos balcones mediterráneos con azulejos coloridos y abundancia de plantas verdes.

3. Sombra de Parra y Aroma a Romero

Rincón rústico bajo una pérgola de vid, con un banco de obra y macetas de romero al atardecer.
La hora dorada tiene mejor sabor aquí.

Este es un refugio que apela a todos los sentidos. La clave es la rusticidad auténtica.

Para la pérgola, busca postes de madera irregulares, incluso con la corteza. Las ramas de castaño o eucalipto son ideales porque son duraderas y tienen formas orgánicas preciosas.

Planta una vid. No solo te dará una sombra densa y moteada en verano, sino que el sonido del viento entre sus hojas es pura relajación. Además, ¡quién sabe si tendrás uvas para el postre!

El suelo de grava es una opción económica y de bajo mantenimiento que añade ese crujido tan característico al caminar. Y no olvides las plantas aromáticas: llena grandes tinajas de terracota con romero o lavanda. Cada vez que pases, liberarás su fragancia. Es la base de los jardines aromáticos con romero, lavanda y albahaca fresca.

4. El Mediterráneo Se Viste de Moderno

Patio moderno con pérgola de madera oscura, sofá minimalista y grandes vasijas de barro.
El minimalismo también sabe a verano.

¿Crees que el estilo mediterráneo es solo rústico? ¡Piénsalo de nuevo! Esta es la prueba de su elegancia contemporánea.

Consigue este look con una pérgola de líneas rectas y limpias. Trata la madera con un lasur o tinte de color oscuro, como el wengué o el nogal, para un contraste dramático con las paredes claras.

El suelo de microcemento pulido unifica el espacio y le da un toque industrial-chic que funciona de maravilla.

En lugar de muchas macetas pequeñas, opta por pocas piezas de cerámica artesanal de gran tamaño y formas escultóricas. Llénalas con plantas de siluetas arquitectónicas: agaves, hierbas altas como el miscanthus o formios. La clave son los patios modernos con muebles de líneas simples y suculentas decorativas.

5. Tu Refugio Boho con Cortinas y Luz de Hadas

Pérgola pequeña y acogedora decorada con cortinas blancas, guirnaldas de luces y cojines boho.
Tu propio oasis privado para las noches de verano.

Transforma cualquier pérgola, por pequeña que sea, en un nido acogedor en una sola tarde.

El truco mágico: cortinas de lino o algodón blancas y vaporosas. Cuélgalas de un simple cable de acero tensado entre las vigas. No solo dan privacidad, sino que se mecen con la brisa creando un ambiente de ensueño.

Añade una guirnalda de luces cálidas tipo verbena. ¡La iluminación lo es todo! Elígelas solares para no depender de enchufes.

En el suelo, apila cojines, puffs y una alfombra de yute. Una mesita con mosaicos o una bandeja de latón completan este rincón perfecto para conversaciones hasta la madrugada.

Cuelga una planta como un potos o una hiedra en un soporte de macramé para el toque verde final.

6. La Cocina Sale al Jardín: Sabor a Leña y Azulejos

Cocina exterior rústica bajo una pérgola, con horno de leña revestido de azulejos de colores.
Aquí, el chef siempre tiene el mejor escenario.

Imagina el olor a pizza casera o a verduras a la brasa mezclado con el aire fresco del atardecer. ¡Eso es vida!

Una pérgola es la estructura ideal para albergar una cocina exterior, protegiéndola del sol más intenso.

El punto focal es, sin duda, la pared de azulejos. Elige un diseño vibrante de inspiración portuguesa o marroquí para el frontal de la barbacoa o el fregadero. Es un toque de color que define todo el espacio y evoca esas cocinas mediterráneas con baldosas coloridas y madera clara.

Combina materiales robustos: una encimera de hormigón pulido, una estructura de obra y muebles de madera maciza que aguanten la intemperie. ¡Y no te olvides de una hilera de macetas con hierbas frescas para tenerlas siempre a mano!

7. Un Secreto Entre Jazmines y Suculentas

Rincón de lectura íntimo bajo una pérgola cubierta de flores blancas, con un sillón de mimbre.
Tu escondite perfecto para desconectar.

No necesitas un gran jardín para crear un rincón mágico y apartado del mundo.

Elige una esquina y cúbrela con una pérgola sencilla. La clave es dejar que la naturaleza la abrace por completo.

Planta un jazmín o una madreselva en la base de los postes. Estas trepadoras no solo cubren la estructura rápidamente, sino que por la noche liberan un perfume embriagador.

Crea un pequeño oasis verde a tus pies agrupando macetas de barro con distintas variedades de suculentas. Juega con alturas y texturas. Son muy fáciles de cuidar y aportan un look escultórico.

Un sillón de mimbre cómodo y una mesita auxiliar para tu libro y una limonada… y ya tienes el perfecto rincón de lectura. La idea de los rincones de lectura acogedores, ¡pero bañada por el sol!

8. Un Paisaje Provenzal en Tu Propio Horizonte

Jardín en terrazas de piedra con hileras de lavanda y una pérgola de madera en la cima.
El lugar perfecto para soñar con la Provenza.

Si tienes la suerte de contar con un terreno con pendiente, ¡aprovéchalo! Las terrazas o bancales son el secreto para un jardín espectacular.

Construye muros de contención con piedra seca local. No solo son funcionales, sino que aportan una textura y un carácter increíbles, creando la base de esos espacios rústicos con piedra natural y bancos de madera maciza.

Dedica los bancales a una plantación masiva y ordenada. Las hileras de lavanda son un clásico infalible: crean un mar de color y perfume, y son muy resistentes a la sequía.

Corónalo todo con una pérgola en el nivel más alto. Se convertirá en el mirador perfecto desde donde admirar tu obra y el paisaje circundante. Unas macetas de cerámica azul cobalto añadirán un contraste vibrante con el morado de la lavanda.

9. Lujo Costero: Blanco, Azul y Verde Esmeralda

Zona de piscina con pérgola blanca, sofás de mimbre con cojines azules y grandes macetas blancas.
Tu resort privado, a un paso de la piscina.

Este look evoca la elegancia relajada de un club de playa exclusivo, ¡y es más fácil de conseguir de lo que piensas!

Una pérgola pintada de blanco impecable es el punto de partida. Aporta una luminosidad increíble y una sensación de limpieza y orden.

La combinación cromática es la estrella: blanco, azul marino y el color natural de las fibras. Viste tus sofás de exterior con cojines en azul intenso. Puedes encontrar sofás modulares muy versátiles para crear la zona de relax perfecta.

Invierte en dos o tres macetones de cerámica esmaltada en blanco de gran tamaño. Son piezas esculturales que elevan el diseño. Llénalos con plantas de hojas grandes y exóticas, como la Strelitzia nicolai (Ave del Paraíso gigante), para un toque tropical sofisticado.

10. Tu Taller de Artista al Abrigo de la Pérgola

Un porche bajo una pérgola convertido en estudio de artista, lleno de esculturas y macetas.
Donde la creatividad florece junto a las plantas.

¿Por qué no convertir tu espacio exterior en una extensión de tus pasiones?

Una pérgola con suelo de baldosas de barro cocido es la base perfecta para un estudio al aire libre. Es resistente, fácil de limpiar y tiene un encanto atemporal.

Usa este espacio para exponer tus creaciones. Agrupa tus esculturas, cerámicas o macetas pintadas a mano. Una colección de objetos personales cuenta una historia y hace que el jardín sea verdaderamente tuyo. ¡Crea tu propia galería de arte!

Coloca un caballete, una mesa de trabajo robusta… deja que tu rincón se llene de vida y creatividad. Rodéate de flores de colores alegres, como las gazanias amarillas, para que la inspiración nunca falte. Puedes inspirarte en estos balcones artísticos para llenar de alma tu jardín.

11. Noches Mágicas: Un Cielo de Farolillos y Estrellas

Patio nocturno bajo una pérgola iluminada por guirnaldas y decenas de farolillos de cerámica.
Las mejores historias se cuentan a la luz del fuego.

Para crear un ambiente verdaderamente mágico por la noche, el secreto está en multiplicar las fuentes de luz suave.

Entrelaza una guirnalda de luces cálidas por toda la estructura de la pérgola, como si fueran estrellas atrapadas en las vigas.

El toque maestro son los farolillos de cerámica. Cuelga varios a distintas alturas y esparce muchos más por el suelo. Los agujeros en la cerámica proyectarán patrones de luz danzantes por todo el espacio. Puedes hacerlos tú misma con arcilla de secado al aire o encontrarlos en tiendas de artesanía.

Coloca un brasero o fire pit en el centro. No solo aporta calor en las noches frescas, sino que el crepitar del fuego es hipnótico y el punto de reunión perfecto.

Para una opción sin cables, prueba con frascos con luces solares. ¡Cárgalos durante el día y disfruta de su brillo por la noche!

12. El Descanso del Naranjo: Simpleza Rústica

Pérgola rústica de cañizo en un huerto de naranjos, con grandes ánforas de barro y un banco viejo.
La belleza de lo imperfecto y lo natural.

A veces, la belleza más pura reside en la sencillez de los materiales y en dejar que el entorno hable por sí mismo.

Si tu jardín ya es un espectáculo, como este naranjal, la pérgola debe ser un mero acompañante. Construye una estructura simple con postes de madera sin tratar y un techo de cañizo. Su función es enmarcar la vista, no competir con ella.

Añade elementos con historia. Unas ánforas de terracota antiguas o un banco de madera recuperada, desgastado por el tiempo, aportan alma y autenticidad.

No satures el espacio. Deja que la luz del sol se filtre a través del cañizo creando un juego de sombras en el suelo. Es un look que recuerda a los patios rústicos con vigas de madera, pero en su versión más desnuda y esencial.

13. Pared Verde Vertical: Tu Jardín Hacia el Cielo

Pérgola moderna que enmarca una impresionante pared cubierta de macetas de terracota con plantas.
Cuando no tienes espacio a lo ancho, crece a lo alto.

¿Poco espacio en el suelo? ¡No hay excusa para no tener un jardín exuberante! La solución es crecer hacia arriba.

Esta idea es genial: utiliza una pared bajo la pérgola para crear un jardín vertical. Puedes comprar sistemas modulares o crear el tuyo propio con una estructura de madera y soportes para macetas.

Usa macetas de terracota idénticas para un efecto visual potente y ordenado. Es el lienzo perfecto para un mosaico de texturas y tonos de verde.

¿Qué plantar? Una pared de hierbas aromáticas (albahaca, menta, perejil, tomillo) es práctica y huele de maravilla. También puedes optar por suculentas o plantas colgantes. Es una evolución de las clásicas estanterías de madera para organizar macetas.

El contraste de la pérgola moderna de color oscuro con el barro tradicional es simplemente espectacular.

14. El Sonido del Agua: Una Fuente de Azulejos Mágicos

Fuente de pared con azulejos de estilo árabe bajo una pérgola de madera, rodeada de helechos.
El murmullo del agua es la mejor banda sonora.

Introduce el elemento más relajante en tu jardín: el sonido del agua.

Una fuente de pared adosada es una forma maravillosa de crear un punto focal. La pérgola actúa como un marco de teatro, dirigiendo todas las miradas hacia ella.

Elige azulejos con patrones geométricos y colores vibrantes (azul, amarillo, verde) para un look de inspiración árabe-andaluza. ¡No tengas miedo de mezclar diseños!

Rodéala de plantas que amen la humedad, como helechos frondosos, para crear un microclima fresco y exuberante. Puedes incluso añadir nenúfares en la pila si es lo suficientemente grande.

El murmullo constante del agua enmascarará los ruidos de la ciudad y convertirá tu patio en un verdadero santuario. Es una de las claves de los patios elegantes con fuentes de agua.

15. El Bar con las Mejores Vistas: Atardecer en la Azotea

Terraza en una azotea con pérgola oscura sobre una barra de bar alicatada, con vistas al atardecer.
Donde cada atardecer viene con un cóctel.

Eleva tus reuniones sociales (literalmente) con una barra de bar en la azotea.

Una pérgola de diseño limpio y moderno es perfecta para delimitar el área del bar y proporcionar algo de sombra durante el día.

Construye una barra de obra y revístela con azulejos de cerámica artesanal. Es el lugar perfecto para añadir un toque de color y personalidad. ¡Cada cóctel sabrá mejor!

Elige taburetes altos y cómodos, y asegúrate de tener una buena iluminación integrada en la pérgola para cuando caiga el sol. Unas tiras de LED cálidas son una opción discreta y efectiva.

Flanquea el espacio con grandes macetones de cerámica esmaltada en un color intenso, como este azul profundo, plantados con olivos. Aportan estructura y un toque mediterráneo inconfundible, creando una zona chill-out de lujo.

16. Minimalismo Mediterráneo: Menos es Sol

Patio minimalista con pérgola de madera envejecida, suelo de grava blanca y un olivo en una maceta.
A veces, la sombra es la mejor decoración.

Este espacio es la prueba de que no se necesita mucho para crear un gran impacto. Es un oasis de calma y sencillez.

La clave es la filosofía ‘menos es más’. Una pérgola de madera envejecida por el sol, con una estructura esquelética, crea un fascinante juego de luces y sombras que se convierte en la decoración principal.

Cubre el suelo con grava blanca o cantos rodados claros. Refleja la luz, aporta textura y un sonido relajante al caminar. Es una oda a la belleza de lo imperfecto.

En lugar de llenar el espacio con muebles y macetas, elige un único elemento protagonista: un olivo viejo y escultural en una maceta de barro sin esmaltar. Su presencia es suficiente para llenar todo el patio.

Un par de tumbonas de lona y madera completan este santuario de paz.

17. Un Paseo Bajo un Arco de Rosas

Túnel formado por una pérgola blanca completamente cubierta de rosales trepadores rosas y blancos.
Pasear por aquí es como entrar en un sueño.

Crea una entrada de cuento de hadas o un pasaje secreto en tu jardín con una pérgola tipo túnel.

Pinta la estructura de madera en color blanco o un gris muy pálido. Esto hace que resalten los colores de las flores y le da un aire de jardín romántico inglés.

La paciencia es tu mejor aliada. Planta rosales trepadores a ambos lados de la pérgola y ve guiando sus ramas para que la cubran por completo. Elige variedades reflorecientes y con fragancia para disfrutar de ellas durante meses.

Combina distintos tonos de rosas, como el rosa pálido y el blanco, para un efecto más delicado y natural.

El resultado es un camino de piedra y rosas trepadoras que convierte un simple paseo por el jardín en una experiencia mágica y perfumada.

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