¿Lista para que tu casa te dé el abrazo más dulce nada más entrar por la puerta? Olvídate de las entradas aburridas y sin alma. Vamos a sumergirnos en el universo de los tonos pastel, pero con un giro moderno, chic y muy personal.
Imagina llegar a casa y ser recibida por un suave verde menta que te susurra calma, un rosa empolvado que te envuelve en calidez o un lavanda que te invita a dejar el estrés fuera. Los colores pastel tienen ese poder mágico de transformar un simple espacio de paso en una declaración de intenciones: aquí vive alguien con sensibilidad, estilo y alegría.
En esta galería encontrarás 34 ideas para que tu recibidor no solo sea bonito, sino también un reflejo de tu personalidad. Te daré trucos para combinar colores, elegir piezas clave y jugar con las texturas para crear una primera impresión inolvidable. ¡Prepárate para enamorarte de tu entrada!
1. Menta fresca y geometría suave

Transforma un pasillo estrecho en una declaración de estilo con un verde menta luminoso en las paredes. Este tono no solo amplía visualmente el espacio, sino que aporta una calma instantánea.
La clave del éxito es la alfombra. Elige un diseño geométrico que incorpore el color de la pared junto a otros pasteles como el rosa cuarzo y el azul cielo. Así creas una conexión visual perfecta.
Para el toque final, una lámpara colgante con esfera de vidrio y detalles en latón. Es el punto de luz moderno que equilibra la dulzura de los colores, logrando una elegancia moderna y fresca.
2. Romance victoriano en rosa antiguo

Dale a tu entrada un aire de opulencia romántica pintando las paredes en un sofisticado rosa antiguo. Este color es cálido, acogedor y increíblemente chic.
El truco para que no se vea infantil es el contraste. Cuelga un espejo con un marco dorado de estilo barroco. Busca uno en tiendas de antigüedades o restaura uno viejo con pintura en spray dorada.
Completa el look con una consola blanca de líneas curvas y un ramo de peonías frescas. El dorado, el rosa y el blanco son un trío infalible para un look femenino y atemporal.
3. Galería lavanda: el arte de la calma

Crea un rincón de serenidad con paredes en un tono lavanda suave. Este color invita a la relajación desde el primer paso que das en casa.
En lugar de una consola tradicional, instala una estantería flotante blanca y delgada. Es minimalista, funcional y no roba espacio visual. Sobre ella, coloca un par de esculturas cerámicas de formas orgánicas.
El punto focal son los tres cuadros abstractos. Pinta tú misma tres lienzos con brochazos de amarillo pálido, azul bebé y rosa pastel. Enmárcalos con marcos finos y dorados para un acabado profesional y cohesivo.
4. Abrazo boho en tonos melocotón

¿Buscas calidez? Pinta tus paredes en un tono melocotón o terracota claro. Es como un abrazo constante que te da la bienvenida a casa.
El secreto de este look es mezclar texturas naturales. Añade un banco de madera, un espejo con marco de ratán y una lámpara de techo hecha con cuentas de madera.
No te olvides de los textiles. Unos cojines con detalles de macramé y borlas en tonos crudos y verde salvia aportan comodidad y un toque bohemio irresistible. ¡Y una planta de hojas grandes para dar vida!
5. Cielo azul y destellos dorados

En una entrada con escalera, un azul cielo en las paredes crea una sensación de amplitud y luminosidad espectaculares. El blanco de la escalera y las molduras resalta aún más el color.
El toque mágico está en el suelo. Una alfombra con un diseño abstracto que mezcle azules, rosas y salpicaduras doradas. Es una obra de arte para tus pies que conecta todo el espacio.
Corona el look con una lámpara de araña de cristal. No tiene por qué ser antigua; hay versiones modernas que aportan ese toque de elegancia refinada sin sentirse recargadas.
6. Mantequilla de sol y recuerdos felices

Un recibidor funcional no tiene por qué ser aburrido. Pinta la pared en un amarillo mantequilla suave para una dosis de alegría instantánea.
Instala un panel de madera con una repisa superior y ganchos. Es perfecto para colgar abrigos y bolsos. La repisa es ideal para una galería de fotos familiares en marcos de madera natural.
Añade un banco con almacenamiento inferior. Usa cestas de mimbre para guardar zapatos y mantener todo en orden. Es práctico, bonito y muy acogedor.
7. Un nicho de color para sorprender

Si tienes un arco o un nicho en la pared, ¡conviértelo en el protagonista! Pinta el interior en un verde azulado profundo, dejando el resto de la pared en un blanco roto o beige.
Este contraste crea una profundidad increíble y enmarca perfectamente una consola minimalista de metal negro y mármol.
Añade apliques de pared dorados a cada lado para un toque de simetría y sofisticación. Un espejo ovalado y un jarrón con lavanda completan este rincón lleno de personalidad.
8. Degradado lavanda y transparencias

¿Te atreves con algo diferente? Prueba un efecto de pared degradada u ombré. Empieza con un lila intenso en la parte inferior y difumínalo hacia un blanco puro en el techo.
Para lograrlo, pinta la franja inferior, luego la superior, y mientras la pintura está fresca, usa una brocha limpia y seca para mezclar los dos colores en el centro con movimientos entrecruzados.
Para no restarle protagonismo a la pared, elige una consola de acrílico transparente. Añade un espejo tipo sol plateado y jarrones de cristal de colores para un toque de brillo y diversión.
9. Elegancia parisina en gris pálido

Consigue un look sofisticado y atemporal con paredes en un tono greige (una mezcla de gris y beige) muy pálido, casi blanco. El secreto está en las molduras que añaden textura y clase.
La pieza central es un espejo plateado con un marco ornamentado, que refleja la luz y amplía el espacio. Combínalo con una consola envejecida del mismo estilo.
Una lámpara colgante de globo de cristal con detalles dorados rompe sutilmente con la paleta plateada, aportando un toque moderno y cálido a esta entrada de aire palaciego.
10. Un toque tropical y descarado

Dale un giro divertido a tu entrada con un papel pintado atrevido. Este diseño de flamencos y hojas de monstera en tonos rosas y verdes es pura alegría.
Elige una sola pared para empapelar, la que ves de frente al entrar, para crear un punto focal sin saturar. Pinta las paredes adyacentes en un verde menta a juego con las hojas del papel.
Para equilibrar el estampado, mantén los muebles simples: un banco blanco de estilo nórdico y una alfombra redonda de yute. ¡Un look fresco y lleno de personalidad!
11. Brisa marina en verde salvia

Crea un recibidor de aire costero sin caer en los clichés. Pinta las paredes en un relajante verde salvia, que recuerda a las plantas de las dunas.
Elige muebles de madera lavada o decapada en blanco para un look ligero y playero. Una consola con estante inferior te dará espacio extra para decorar.
Los detalles son clave: un espejo con marco de troncos de madera flotante (driftwood), esculturas de coral blanco y una lámpara colgante de vidrio con detalles de metal envejecido. ¡Pura calma!
12. Glamour Art Déco en rosa y dorado

Viaja a los locos años 20 con una entrada de inspiración Art Déco. Empieza con un papel pintado con un patrón geométrico de abanicos en tonos rosa pálido, beige y dorado.
El mobiliario debe ser audaz. Una consola negra con herrajes y patas doradas crea un contraste dramático y lujoso.
No te olvides de la iluminación. Unos apliques de pared de globo con base dorada a cada lado de un espejo alto y geométrico completan este look lleno de glamour.
13. Un arcoíris para guiar tus pasos

¿Tienes un pasillo largo y sin gracia? La solución es una alfombra tipo pasillera a rayas de colores. Es un truco infalible para añadir energía y dirigir la mirada.
Mantén las paredes en un gris neutro muy claro para que la alfombra sea la protagonista absoluta. El blanco en puertas y zócalos aportará luminosidad.
Añade pequeños toques de color que se repitan en la alfombra, como una pequeña estantería amarilla para las llaves o láminas con ilustraciones botánicas en marcos blancos.
14. Lujo moderno: lavanda y mármol

Eleva el nivel de tu recibidor combinando la suavidad del lavanda con la contundencia del mármol. Utiliza un papel tapiz texturizado en tono lavanda para añadir profundidad a las paredes.
La pieza estrella es una consola de mármol de líneas rectas y puras. Su veteado natural crea un patrón único que es una obra de arte en sí mismo.
Un espejo grande con un marco biselado muy fino refleja la luz y la textura de la pared. Añade un toque de vida con una orquídea blanca, cuya elegancia complementa perfectamente el mármol.
15. Una puerta coral que enamora

Atrévete a pintar la cara interior de tu puerta de entrada. Un tono coral vibrante es una sorpresa alegre y llena de energía que transformará por completo un espacio neutro.
Combínala con paredes blancas para que el color resalte al máximo. Un suelo de baldosas en damero blanco y negro añade un toque clásico y gráfico que funciona de maravilla.
Un banco sencillo con un cojín de rayas azules y blancas, y una lámpara colgante de estilo linterna, son los complementos perfectos para estas puertas de colores.
16. Contraste sofisticado: azul y rosa

Los tonos pastel no tienen por qué ser siempre suaves. Crea un ambiente dramático y elegante con paredes paneladas en un azul grisáceo profundo.
El contraste llega con la obra de arte: un gran lienzo abstracto con pinceladas de rosa pastel, blanco y detalles en pan de oro. Es el punto focal que ilumina la estancia.
Elige una consola de estructura metálica dorada y sobre de mármol blanco para continuar con el juego de contrastes y materiales. El resultado es un espacio con carácter y muy chic.
17. Dulce organización en azul bebé

Crea un rincón de entrada funcional y encantador. Pinta las paredes en un sereno azul bebé, un color que transmite paz y orden.
La pieza clave es un banco zapatero blanco. Te permite sentarte para calzarte y mantiene los zapatos organizados y fuera de la vista.
Cuelga un gran tablero de corcho redondo con el marco pintado a juego con las paredes. Es perfecto para notas, fotos y recordatorios. ¡Una solución de almacenaje con mucho estilo!
18. Jardín secreto con espejos dorados

Convierte tu recibidor en un jardín encantado con un papel pintado de grandes rosas en tonos pastel. Es romántico, femenino y con un punto vintage irresistible.
Para añadir luz y un toque de glamour, crea una composición de espejos decorativos de diferentes formas y tamaños con marcos dorados. Reflejarán el estampado del papel y darán sensación de profundidad.
Un aparador de madera de estilo mid-century aportará calidez y un contraste de estilo muy interesante. ¡Un espacio mágico y personal!
19. Escalones de caramelo

¿Quieres un cambio de impacto con mínimo esfuerzo? Pinta las contrahuellas de tu escalera. Es un proyecto DIY perfecto para el fin de semana.
Elige una paleta de 4 o 5 colores pastel que te gusten (rosa, amarillo, menta, azul) y píntalos en secuencia, repitiendo el patrón hasta llegar arriba.
Mantén la barandilla y las paredes en blanco o un gris muy claro para que los escalones de colores sean los auténticos protagonistas. ¡Una subida llena de alegría!
20. Serenidad natural en rosa empolvado

Crea un ambiente monocromático y texturizado con paredes y puertas en un rosa empolvado. Este tono es cálido, envolvente y muy sofisticado.
El truco para que no resulte plano es añadir texturas naturales. Una estantería flotante de madera clara, un gran jarrón de cerámica y un ramo de hierba de la pampa seca.
Un espejo de forma orgánica con un marco negro fino añade un toque moderno y rompe sutilmente la uniformidad del rosa. El resultado es un espacio sereno y con una estética muy cuidada.
21. Brillo y glamour en tonos neutros

Un recibidor en tonos pastel no tiene por qué ser exclusivamente rosa o azul. Un beige con subtonos rosados puede ser la base perfecta para un look glamuroso.
Usa un papel tapiz de rafia o lino en este tono para añadir una textura sutil y lujosa. La pieza clave es una consola con frente de espejo, que multiplica la luz y el espacio.
El toque final lo pone una espectacular lámpara de araña de cascada de cristales. Es una joya que se convierte en el centro de todas las miradas. Un puf de terciopelo capitoné añade un asiento cómodo y un toque de color.
22. Calma clásica en verde menta

Logra un look atemporal que nunca pasa de moda. Pinta las paredes con paneles de madera en un verde menta suave y elegante. El panelado hasta media altura con la parte superior lisa es un truco clásico que aporta dimensión.
Combínalo con una consola de madera oscura de estilo tradicional. El contraste entre el color pastel y la madera noble es increíblemente sofisticado.
Completa el conjunto con un espejo de marco plateado y un par de lámparas de sobremesa con bases de cerámica blanca texturizada. Es un look sereno y con mucha clase.
23. El rincón perfecto en gris verdoso

Aprovecha cada centímetro con un mueble a medida. Este rincón de entrada o ‘mudroom’ pintado en un gris verdoso pálido es la solución perfecta para el orden.
Diseña un banco con cajones inferiores para zapatos, un panel con ganchos para abrigos y estantes superiores para cajas. Pintar todo del mismo color crea un look integrado y pulcro.
Añade herrajes dorados para un toque de calidez y un cojín en un tono rosa pálido para mayor comodidad. Funcionalidad y belleza en un solo espacio.
24. Calidez artesanal en terracota

Sumérgete en un ambiente mediterráneo con paredes en un cálido color terracota. Este tono, aplicado con una técnica de pintura a la cal, aporta una textura rústica y auténtica.
El mobiliario debe respirar artesanía. Un aparador de madera tallada a mano es una pieza única que cuenta una historia. Sobre él, jarrones de cerámica de formas sencillas.
Cuelga un gran sombrero de paja en la pared como un elemento decorativo inesperado y texturizado. Una alfombra de estilo persa en tonos desgastados completa este look bohemio y viajero.
25. Melocotón moderno y ligereza visual

Pinta una pared de acento en un enérgico tono melocotón para una bienvenida llena de vitalidad. Es un color que irradia optimismo y calidez.
Para que el espacio no se sienta recargado, elige una consola de metacrilato o acrílico transparente. Este tipo de mueble cumple su función sin añadir peso visual, ¡casi parece flotar!
Cuelga un cuadro grande de arte abstracto en blanco y negro con un marco sencillo. El contraste con la pared de color es súper moderno y sofisticado. Una alfombra en un tono similar al de la pared unifica el espacio.
26. Un toque campestre en azul cielo

Crea un rincón romántico y con encanto campestre. Las paredes en azul cielo son el telón de fondo perfecto, luminoso y sereno.
La pieza estrella es un espejo hecho con una ventana antigua. Busca una en un mercadillo, píntala de blanco desgastado y encarga que le pongan espejos en los huecos. ¡Un DIY con resultados espectaculares!
Una cómoda blanca de estilo provenzal, con tiradores de latón envejecido, es el apoyo ideal. Decórala con frascos de perfume antiguos y un pequeño ramo de flores silvestres para un toque personal.
27. Herbario personal en verde salvia

Para las amantes de la naturaleza, un recibidor en verde salvia es un acierto seguro. Es un color orgánico, calmado y muy versátil.
Crea tu propia galería botánica en la pared. Enmarca láminas de ilustraciones de plantas y flores con marcos de madera clara y paspartú blanco. Juega con una composición asimétrica para un look más dinámico.
Un banco rústico de madera sin tratar es el asiento perfecto. Sobre él, un cuenco de madera con huevos decorativos y un jarrón de metal galvanizado con flores blancas. Sencillo, natural y precioso.
28. El dúo dinámico: negro mate y rosa chicle

Demuestra que los pasteles pueden ser audaces. Pinta tus paredes en un negro mate profundo para un efecto dramático y envolvente. El truco es usar molduras para añadir interés arquitectónico.
El golpe de efecto lo da una consola de líneas rectas en un vibrante rosa chicle. Es una pieza inesperada que rompe la oscuridad y se convierte en el centro de atención absoluto.
Un espejo arqueado con marco dorado y una lámpara de diseño completan un look que mezcla la sofisticación de los tonos oscuros con la alegría del pastel.
29. Rincón de ensueño en tonos nube

Crea un espacio etéreo y ultra femenino combinando diferentes tonos pastel de forma sutil. Pinta las paredes en un beige rosado muy pálido, casi imperceptible.
El color lo aportan los muebles y accesorios. Una butaca de terciopelo en un suave lila, una alfombra mullida en rosa melocotón y una mesita auxiliar blanca.
Es una de las mejores formas de usar tonos pastel sin caer en lo infantil: a través de texturas lujosas y piezas de diseño. Un ramo de margaritas frescas es el toque final perfecto.
30. Serenidad zen en azul polvo

Inspírate en la calma del estilo japonés para tu recibidor. Pinta las paredes en un azul polvo apagado, un color que invita a la meditación y la tranquilidad.
La simplicidad es la clave. Un banco bajo de madera de líneas puras y un suelo de tatami o una alfombra de fibra natural son suficientes.
El punto focal es una ventana redonda que enmarca la naturaleza exterior. Si no la tienes, puedes simular el efecto con un gran espejo redondo con marco de madera. Un arreglo floral tipo ikebana con ramas de cerezo es el único adorno necesario.
31. Felicidad retro: mantequilla y menta

Dale un aire retro y alegre a tu entrada con una combinación de colores deliciosa. Pinta las paredes en un amarillo mantequilla pálido para una base luminosa y optimista.
Busca muebles de segunda mano, como un perchero con banco, y atrévete a restaurarlos. Un par de capas de pintura en un tono verde menta los transformará por completo.
Una alfombra de trapo tejida con múltiples colores añade textura y un toque artesanal. Es uno de esos proyectos de muebles reciclados que llenan de personalidad un espacio.
32. Paredes malva para un drama sutil

Elige un color con profundidad y carácter, como un malva o morado grisáceo. Es un tono maduro, elegante y que sirve como un telón de fondo increíble para el arte.
Cuelga un cuadro de estilo clásico con un marco dorado. Las naturalezas muertas con flores, como las de los maestros holandeses, funcionan especialmente bien con este color de pared.
Añade una consola de madera oscura y unos candelabros de latón. La luz cálida de las velas y el aplique de pared crearán una atmósfera íntima y acogedora.
33. Dulce industrial: ladrillo y rosa

Fusiona dos estilos que parecen opuestos para un resultado único. Pinta una pared en un rosa pastel muy suave y deja otra con ladrillo visto blanco para un toque urbano.
El mobiliario refuerza el estilo industrial: una consola hecha con tuberías de metal y tablas de madera reciclada. Busca un tutorial online, ¡es más fácil de lo que parece!
La iluminación es clave. Una rejilla metálica en la pared sirve de soporte para enredar un cable con varias bombillas de filamento a la vista. Es un look moderno, creativo y lleno de personalidad.
34. Rayas de caramelo y azul marino

Consigue un look preppy y chic con un papel pintado de rayas verticales anchas en rosa y blanco. Este patrón alarga visualmente las paredes y aporta un aire divertido y ordenado.
Para evitar que el resultado sea demasiado dulce, introduce un color potente como el azul marino en la consola. El contraste es elegante, sofisticado y con un toque náutico.
Los detalles dorados en el espejo, los tiradores del mueble y los objetos decorativos (como una piña dorada) añaden el toque final de glamour a este espacio tan coqueto.







